¿La margarina es segura?

CURIOSIDADESNUTRICIÓN

Jorge Giraldo Méndez

7/20/20244 min leer

Los orígenes de la margarina

Para entender todo el contexto de este alimento y su evolución, tenemos que asentar precedentes y remontarnos a sus orígenes. La margarina fue ideada como sustituto de la mantequilla. En el siglo XIX, bajo el reinado de Napoleón III, sobrino de Napoleón Bonaparte, Francia enfrentaba diversas dificultades, incluyendo problemas de hambruna y la necesidad de mejorar el suministro de alimentos. La mantequilla era un producto caro y escaso, lo que representaba un problema para las clases trabajadoras. Para resolver esta situación, Napoleón III ofreció un premio de 500.000 francos a quien desarrollara un sustituto adecuado para la mantequilla.

En respuesta a este desafío, en 1869 el químico francés Hippolyte Mège-Mouriès logró desarrollar la primera margarina. Su invención consistía en una mezcla de grasa animal y aceite vegetal, que conseguía una textura y sabor similares a los de la mantequilla, pero a un costo de producción significativamente menor. Mège-Mouriès logró solidificar el aceite líquido mediante un proceso de enfriamiento y mezcla con grasa animal, lo que permitió obtener una textura similar a la mantequilla y una estabilidad adecuada para el nuevo producto.

Proceso de hidrogenación y grasas trans

En el siglo XX, la margarina evolucionó con la introducción de la hidrogenación, que resolvió problemas de estabilidad y textura de la fórmula original de 1869 de Hippolyte Mège-Mouriès. La margarina inicial, hecha de grasa animal y aceite vegetal, era propensa a la oxidación y se volvía rancia rápidamente. Además, su textura era inconsistente, siendo a veces demasiado blanda o rígida a temperatura ambiente. La hidrogenación, desarrollada en 1903, solidificó los aceites vegetales líquidos, mejorando la estabilidad y uniformidad del producto. Sin embargo, el proceso también produjo grasas trans, que luego se vincularon con riesgos para la salud, llevando a la búsqueda de alternativas más saludables como la interesterificación.

¿Qué es la hidrogenación?

De forma breve y resumida, la hidrogenación es un proceso químico que transforma los aceites vegetales líquidos en grasas sólidas. Consiste en la adición de hidrógeno a los enlaces dobles de los ácidos grasos insaturados en presencia de un catalizador, generalmente níquel. Este proceso puede ser parcial o completo.

Proceso de Interesterificación y Eliminación de Grasas Trans

La transición de la margarina basada en hidrogenación a la interesterificación ocurrió en la segunda mitad del siglo XX debido a preocupaciones de salud y demandas de productos más versátiles. La hidrogenación, introducida en 1910, solidificaba aceites vegetales líquidos, pero producía grasas trans, asociadas con riesgos para la salud cardiovascular. A partir de la década de 1980, la interesterificación se convirtió en una alternativa. Este proceso, que reordena los ácidos grasos en las grasas sin producir grasas trans, ofrecía una mejor calidad nutricional y permitía una mayor flexibilidad en la formulación de margarinas, respondiendo a las crecientes demandas de productos más saludables y con mejor perfil de grasas.

¿Qué es la interesterificación?

La interesterificación es un proceso que reorganiza los ácidos grasos en las grasas sin alterar su insaturación, utilizando un catalizador enzimático o químico. Es como reorganizar las piezas de un rompecabezas sin cambiar el tipo de piezas. A diferencia de la hidrogenación, que solidifica aceites líquidos pero produce grasas trans dañinas, la interesterificación mejora la textura y calidad de las grasas sin crear grasas trans. 

Conclusión

La interesterificación es un proceso que modifica las propiedades físicas de las grasas sin producir grasas trans, a diferencia de la hidrogenación. Esto la convierte en una opción más saludable, ya que mantiene el contenido de ácidos grasos insaturados, mejorando el perfil nutricional de los productos. Sin embargo, el proceso puede ser técnicamente complejo y costoso, lo que eleva el precio del producto final. Además, si se utilizan aceites que ya han sido parcialmente hidrogenados como base, existe el riesgo de que el producto final contenga grasas trans debido a la contaminación cruzada.

Para mitigar estos riesgos, las regulaciones alimentarias en muchos países exigen el etiquetado de grasas trans en los productos y establecen límites máximos permitidos en los alimentos. Los productores implementan estrictas medidas de control de calidad y pruebas regulares para garantizar que los aceites utilizados en la interesterificación no contengan grasas trans. Además, se aplican normas y certificaciones específicas para asegurar que los productos interesterificados cumplan con los requisitos de seguridad alimentaria y calidad, evitando así la presencia de grasas trans en el producto final.