NOFAP y cáncer de próstata
¿Esta práctica tiene algún tipo de relación con el cáncer de próstata?
CURIOSIDADES
Jorge Giraldo Méndez
9/13/20252 min leer


Eyaculación, NOFAP y cáncer de próstata: ¿qué dice la ciencia?
En los últimos años seguramente hayas escuchado la idea de que eyacular con frecuencia protege frente a la posibilidad de padecer cáncer de próstata. Por el contrario, también circula la creencia de que quienes practican la técnica del NOFAP o la abstinencia tienen más probabilidades de desarrollar esta enfermedad. Pero, ¿Qué nos dice realmente la ciencia?
El origen de la asociación
Esta creencia popular surge de estudios observacionales publicados a finales de los años 90 que detectaron una asociación estadística entre mayor frecuencia de eyaculación y menor riesgo de cáncer de próstata. Sin embargo, correlación no siempre implica causalidad.
Un ejemplo sencillo: en verano hay más picaduras de medusa, pero también aumenta el consumo de helado. ¿Podemos concluir que comer helado hace que te piquen más las medusas? Lógicamente no. Lo que ocurre es que en verano la gente come más helado y, al mismo tiempo, se baña más en la playa, donde hay medusas.
Con los estudios sobre eyaculación pasa algo similar. Se basaban en encuestas y cuestionarios en los que se pedía a las personas recordar su frecuencia de masturbación a lo largo de la vida. Pregúntate: si con 60 años te pidieran que recordaras cuántas veces te masturbaste desde los 20, ¿podrías responder con exactitud? Como ves, esto abre la puerta a un gran margen de error.
Además, estos estudios tampoco se libran de la causalidad inversa:
¿Es que quienes se masturban menos desarrollan más cáncer?
¿O es que quienes empiezan a desarrollar cáncer (con cambios hormonales, preocupaciones, bajada de libido, etc.) terminan masturbándose y teniendo sexo con menos frecuencia?
Como ves, este tipo de estudios no pueden probar nada de forma concluyente.
¿Y qué hay de los mecanismos biológicos? Se han propuesto hipótesis como que la eyaculación “limpia” la próstata de sustancias nocivas, pero no existe evidencia científica que respalde esa idea ni se ha identificado ningún mecanismo fisiológico que lo demuestre.
Conclusiones
Para confirmar si la frecuencia de eyaculación tiene algún papel en el riesgo de cáncer de próstata hacen falta estudios mejor diseñados, como los de aleatorización mendeliana. Esta técnica funciona como un “experimento natural” que utiliza nuestros genes para comprobar si un factor realmente causa una enfermedad.
¿Cómo se aplicaría a la eyaculación y el cáncer de próstata?
Si se identificaran genes que aumentan el deseo sexual (y, por tanto, la frecuencia de eyaculación), podrían usarse como “marcadores naturales”.
Después, se analizaría si los hombres con esos genes tienen menos incidencia de cáncer de próstata.
Si fuera así, significaría que eyacular más sí protege de verdad.
Si no, la relación observada en estudios clásicos sería solo una coincidencia o el efecto de otros factores.
El problema es que aún no se han encontrado genes claros asociados con la frecuencia de eyaculación, por lo que por ahora no podemos usar este tipo de estudios para dar una respuesta definitiva.